lunes, 27 de mayo de 2024

METRO DE MADRID, ¡VUELA!



  Estaba  justo enfrente, observándome con expresión ausente; transeúnte solitario, ¡arquetípico viajero del Madrid errante...! Una fuerza sobrehumana, estanca mis pensamientos. ¡Sin previo aviso!: el convoy se detiene en seco.

  Tic, tac, la oleada de murmullos incrementa, la gente cabreada, la gente preocupada. Tic, tac, tic, tac... miradas temerosas rozando el suelo, cae alguna lágrima. Tic, tac... mi extraño intruso, ¡impertérrito!, me mira con fijeza, y susurra: "así, aprenderéis...".

 El tren reanuda su marcha... ¡Salimos disparados del vagón infernal! A salvo, en Sol, un acólito de secta new age publicita a su líder supremo. Su foto, me es inquietantemente familiar...




lunes, 6 de noviembre de 2023

EL ÁNGEL PROTECTOR

 

  Y ese hueco en el alma pasó a tener sentido,

y de su negrura; ¡¡el amor emergió...!!,

¡como una ala protectora!


  Y ese hueco, fue guardado, en los más profundo de su corazón;

para anhelar ansiosamente, siempre,

¡y para siempre!: ¡LA VIDA...!




domingo, 25 de julio de 2021

JOAQUÍN

 

  En recuerdo a aquél cuento de preadolescencia que escribí cuando era casi una niña, "May, (Maite en realidad)".


JOAQUÍN

  Joaquín posó sus bellos ojos verdes en mí por última vez aquel 20 de febrero del 2020, no se despidió de mí, no hacía falta, una amistad de más de veinte años sabe hablar sin palabras; solo un breve gesto en el brazo y un "hasta luego May", y crucé el umbral blanco sin mirar atrás. Nunca le ha gustado que le vean llorar, aunque no se corta de hacerlo si su imponente naturaleza se lo dicta; fue una de las cosas que más me llamó la atención de aquel gallardo muchacho de diecinueve años que, cada tarde, iba a recoger a su hermana pequeña de clase de inglés montado en su Harley-Davison; pero a los doce años, una es demasiado niña para comprender la belleza de un hombre joven que no se inhibe al llorar en público.

  A mis doce años, Joaquín era mi amor platónico: ¡mi primer gran amor!, siempre permanecerá en mí la impresión de su primera imagen: alto, fuerte (su tiempo de gimnasio le llevaba), con ese moreno playero y esos grande y hermosos ojos verdes... intimidantes aún cuando no pretendían provocar; y esa hermosa sonrisa perfecta que daba luz a su bello rostro. Era Joaquín todo un chulito de barrio por aquel entonces: el líder de su grupo de amigos, ¡el rey de las nenas!; un astuto muchacho juerguista y simpático, siempre frenado por su enorme corazón... Pero decir de Joaquín que era el prototipo de chico exitoso sería faltar a su persona; en primer lugar, porque era demasiado completo y espiritual para que algo así le llenara de felicidad; en segundo, porque no existe ser más inclasificable que Joaquín: un muchacho fan de las pelis de Terminator y Jackie Chan al que le gustaba jugar a muñecas con su hermana pequeña, ¡tan fan de AC/DC como del ballet clásico! ¡Cómo se emocionaba viendo "el lago de los cisnes" moscovita y a su bailarina principal, Irina Vasiliev...!, "el cisne más bello del mundo", la llamaban: ¡su gran amor platónico!; de la que hablaba con la veneración que se rinde a una diosa, (en parte, para rabiarnos a las que estábamos loquitas por él jeje); y por aquellos días también se obsesionaba, ¡¡hasta rabiar!!, con las adivinanzas del filósofo-violinista Genki Tanaka: otro de sus ídolos de carne y hueso, que dirigía ese programa que se hizo tan famoso del que no recuerdo ahora el nombre. Y es que en el joven Joaquín convergían el aplomo y amplitud mental de un hombre sabio, con la inmadurez emocional de un muchachin más joven que él, (o de un desequilibrado mental, cosa que en realidad es). Pero estas rarezas, le hacían más humano y encantador... él es así, necesita sus tiempos y sus espacios, sus paseos en solitario por el monte... Y "en sus tiempos de locura", como decía su hermana Lisenda, era mejor dejarle en paz, pues su orgullo le impedía admitir cualquier "consideración especial"; algunas veces, éstas sucedían en pleno apogeo festivo... Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que le ví llorar: estábamos con sus amigos de fiesta, poniendo a parir a algunos personajes de la generación de "los viejos", cuando le vi como ausente, y al cabo de poco: una lágrima recorriendo su mejilla..."¿qué miras May?, ¿es que tengo monos en la cara?", me dijo antes de que pudiera pronunciar palabra, "no, pero te cae una lágrima", " a mí me cae una lágrima y a tí no, ¡¿y...?!"; Lisenda me dijo algo al oído: "déjale, cuando se pone con sus locuras es mejor dejarle estar", y tras ese día, tardé años en volverle preguntar. A Dios gracias, esto ha cambiado, y ahora solo dice amablemente: "cosas mías, si quiero contarte algo ya te diré"; y muy pocas veces cuenta... ¡Pero es un loco encantador!, sus amigotes le adoraban: su modo de hablar poseía esa picardía astuta pero inocentona que les gusta a los chicos de esa edad, y siempre invitaba a rondas, te cogía por el cuello, !ensalzaba tus logros...!; haciéndonos a todos camaradas... ¡incluidas las chicas!; sustituyendo, en este caso, las bromas groseras con alguna coquetería inocentona. Pues cuidaba mucho de sus amigas, y en especial de su hermana Lisenda y de mí, que éramos las mascotitas del grupo.

Por aquellos días yo empezaba a salir con un chico, Jaime, un niño guapo, listo y bueno; pero mi Joaqui... ¡¡mi Joaqui era, y es, un microcosmos en sí mismo!!


  


jueves, 7 de enero de 2021

EL AÑO EN QUE ENVEJECIMOS APRESURADAMENTE


  A punto de dar portazo a este fatídico 2020, aunque posiblemente este post sea editado en el 2021, me reúno con mi ya antiguo blog para hacer ese balance positivo que este año, más que ninguno, nos han publicitado que debemos hacer, en compensación a la falta de libertad, las numerosas muertes y la ansiedad y hastío social que nos ha reglado este maravilloso virus SARS-CoV-2. 

Lógicamente, lo que se dice un año positivo, no ha sido, en lo referente a dinamismo social, que es de lo que pretendo hablar; ¡ni el mismísimo Buda le hubiera encontrado esa "armonía espiritual" especial...! No obstante, no queda otra que rebuscar y encontrar algo mínimamente  novedoso que compense tanta frustración y pérdida de oportunidades vitales. Así que se me ha venido una idea en mente que, aunque paradójicamente pueda resultar negativa, ¡no lo es en absoluto!: este 2020 hemos aprendido a valorar el envejecimiento. ¡Sí sí digo bien!, no me refiero a la sabiduría, (que es la consecuencia directa a la aceptación de lo que he dicho), si no a ensalzar y aprender de las fortalezas mentales de la vejez. Y es que, qué es ser un anciano?: una persona que, por sus circunstancias sociosanitarias, ha de aprender a vivir una vida sin muchas experiencias excitantes, tranquila, con constantes autocuidados, escasa vida social, pasando gran parte de su tiempo dentro del hogar... Y a qué nos recuerda esto...? 


Este año todos hemos podido experimentar cómo viven los ancianos, y nos ha acercado a comprender su mayor tormento: la muerte; puesto que el Covid, a pesar de que ha atacado especialmente a ese círculo poblacional, también se ha llevado por delante a personas jóvenes. 

Por lo que nos ha dado la oportunidad de valorar más aquello a lo que irremediablemente estamos abocados: el envejecimiento. Y, en consecuencia, a dar valor a aquellas enseñanzas que se derivan de esta casuística y situación vital añeja: vivir confinado y en permanente alerta sanitaria. "Obligándonos" a ser más selectivos a la hora de elegir con quiénes nos arriesgamos a salir, a intensificar nuestros hobbies, a no enfrascarnos tanto en aquellas cosas que dependen de la valoración social; a contener nuestros impulsos, a ser más positivos, a buscar nuevas excitaciones y pasiones... A aprovechar de un modo más inteligente y productivo nuestra vida real, a aceptar lo que nos viene y a dejar de vivir, (dentro de lo humanamente posible), en el "desearía" "necesito" "merezco"...

A valorar las cualidades extraordinarias que han adquirido nuestros mayores para encontrar todas esas ventajas en sus vidas monótonas y tristes, (por  muy fuerte y jovial que sea una mente es imposible no sentir tristeza ante la falta de expectativas), día tras día, y sin fecha límite... Proporcionándonos, por consiguiente, una reestructuración de nuestra escala de valores y pensamientos, ¡¡mucho más ventajosa para ti, y  para todos!!: puesto que te enfrenta al futuro con una mentalidad despierta, real, ¡auténtica! Desear lo contrario, (ser eternamente joven), a parte de ser contra natura, (ya que, al menos de momento,  nuestro reloj biológico va hacia delante); solo nos recuerda aquello que vamos perdiendo con cada latido y exhalación: nuestro ¿rejuvenecimiento...? Y aspirar a serlo "solo en espíritu", como se suele decir, no tiene sentido alguno; puesto que la juventud es "alegre y jovial" no por sus pocos años, si no por las circunstancias externas que la rodean, y su infinito futuro. Mentalmente están pez, y la sabiduría no es su fuerte, precisamente... ¿Seguiremos dándole después de esto el mismo valor a ser "joven de espíritu", o más bien cambiaremos el concepto por ser "anciano de espíritu", (y físicamente jóvenes y potentes)...?, (es bonito pensar que sí jeje).

¿Os imagináis de tener los ancianos las mismas oportunidades vitales y energías de la juventud, cómo aprovecharían el tiempo, y de qué modo...? Si las personas mayores pudieran posicionarse en un cuerpo joven; disfrutarían más de la vida, tomaría decisiones más acertadas, ¡¡estarían muchooo más motivados que los jóvenes de verdad!! Por lo que es mucho mejor aspirar a tener una mente anciana jeje, y conservar el cuerpo tan sano y atractivo como sea posible, (sobre eso si que no hay duda). Pues la vida no es el tiempo que vivimos, ni las cosas que tenemos, (y de las que hablamos...), si no cómo aprovechamos las que por azar, Dios o "porque yo lo valgo" (jeje), nos vamos encontrando por el camino, incluyendo las que realizamos en sustitución a las que desearíamos poder realizar.



martes, 14 de julio de 2020

UNA TRAGEDIA GRIEGA PARA MUCHOS


  Un buen día, harta de vejaciones y malos tratos gratuitos, decidió que con un cambio de actitud todo se arreglaría: su niñez rota por los abusos sexuales, su posterior matrimonio tóxico, la muerte temprana de sus negligentes progenitores, y todo su "vida de mierda", en general, se redimiría con la culpa. Si se sentía culpable sabía que todo aquello no habría pasado, en cierto modo, se responsabilizaría de los errores de otros y por lo tanto estaría en su mano "cambiarlos", su desprecio y falta de amor hacia ella serían imaginaciones, no realidades. Una forma necia a la vez que inteligente de no afrontar lo inafrontable, de huir de un dolor que no sabía si podría asumir algún día. Era preferible creer en que poseía una tormentosa forma de ser incompatible con algunos mortales, que asumir el echo de que le habían negado, desde su niñez, el derecho que solo por nacer toda criatura posee: el amor incondicional.

Un trauma o su personalidad eran modificables, y carecía del orgullo tonto de los niños consentidos que sufren por honor o por no salirse con la suya; qué era aquello en comparación con la falta de amor básico... aquel que la sociedad dictamina como fundamental para poder desarrollarte. Era menos doloroso creer que todo podía solucionarse con polvos mágicos, con la varita mágica de su firme voluntad, con cuatro nociones de psicología.

Hasta que la lógica y su amor propio volvieran a imponerse, y de nuevo se viera cara a cara con la realidad.





sábado, 2 de mayo de 2020

ESTADO


  Volveremos a ser felices.
A sentir que los días son soles que irradian nuestro corazón
aún estando nublado,
a sonreír sin justificaciones,
de pura y llana felicidad.
A mirarnos en el espejo sin temor
a ver fantasmas, o sombras del pasado.
A navegar por el asfalto
como si fuera el ancho mar.

Volveremos a intentarlo,
treparemos por el acantilado del deseo, del vigor,
¡de los sueños que relucen solo por ser sueños!
Sin ansiar metas o cimas que nuestra templanza no sepa,
con la seguridad de los felices,
que va a alcanzar.




lunes, 13 de abril de 2020

EL PODER DEL AMOR


   "The power of love" como dice la canción es lo que nos hace movernos de la casilla; y para salir de imágenes cursis de querubines o guapas parejas adolescentes cacareando e aquí unos ejemplos esclarecedores: el amor al poder de Pol Pot o Hitler, el amor a la Humanidad de Mahatma Gandhi, al arte de Andy Wharhol; el que nos hace dejar una tarea costosa para repanchingarnos en el sofá a rascarnos la tripa, el amor a una película o libro que nos guste... Ese ente que nos inunda desde no se sabe dónde... (bueno si, de nuestros sesos, al igual que solo somos la unión de un óvulo y un espermatozoide), que nos provoca bienestar o pasión de un modo inconsciente; sin tener que calentarnos la cabeza ni replantearnos nuestra vida... Basta con unas cervezas en la hielera, la caricia del sol de principios de junio rozando nuestra piel o esos minutos de prórroga calentitos en la cama...



Ese amor, que si queremos sesgarlo a nuestro favor puede denominarse "amor a ti mismo" o "energía cósmica" o, para los escépticos, mecanismo fisiológico, y que no tiene porque ir reñido con ninguno de ellos o con sentimientos contrarios; es el germen el inicio de todo lo que nos hace bien. Pensemos en lo que estamos viviendo, (seres del futuro es tiempo de Coronavirus), y en las reacciones que están saliendo a flote: millones de personas saliendo al balcón a aplaudir a perfectos desconocidos; de acuerdo, hay algo de interés (animémoslos o no nos sanarán) y de ganas de cachondeo masivo, de fiesta; pero también denota que en España hay mucha bondad; y no solo hacia  nosotros mismos... puesto que los aplausos son para los que tienen más mérito que nosotros ahora: los sanitarios. Que somos una nación fuerte, pese a algunas teorías sobre conjuras y poderes en la sombra, que supongo que también motiva el heroísmo de según quién; una nación capaz de amar más allá del amor afectivo, y necesario, de los nuestros. Una España creativa y cachonda que crea chistes y recetas para paliar el aburrimiento, la añoranza o la angustia: es el amor por la vida y hacia los demás, simple y llanamente. El mismo que un día nos hará sentirnos más joviales, plenos y felices, a aquellos que lo están pasando peor.

"Love is in the air...", ¿y por qué no? Toda necesidad en realidad lo está, y eso no significa que no los percibamos por los sentidos: tenemos sed (fisiológica) pero si tenemos la alternativa de un vaso con hielo frente a la de una fuente de parque lamida por los perros nuestra necesidad irá en dirección a... bueno, eso ya es personal. Si algo bueno tenemos los humanos es el poder de hacer de nuestras necesidades creencias para que giren en nuestro favor. Las hay demostrables y lógicas, como la ferviente creencia de la redondez de la Tierra, (recordemos que empezó con una creencia de un loco llamado Galileo) e indemostrables, (y precisamente de ahí reside su fe), como la creencia de Dios, en la que yo sí creo, como una percepción. ¿Así que por qué no elegir como ente abstracto El Amor, como la fuerza que nos empuja a hacer, o deshacer cosas?, solo a través de él podemos quedarnos solo con lo que sentimos que amamos, no con lo que "deberíamos" amar, y deshacernos o olvidar aquello que no nos conviene ni interesa. Una idea puede ser refutada, una percepción, un sentimiento... No. 

El amor, el principal motivo por el que solemos venir al mundo, aquello que nos dejan los que se van para siempre y que un día nos amaron. Es la mejor fuerza, la más potente y positiva, para seguir adelante; pues nunca muere, (como fuerza), y siempre conlleva a más amor, pues al confiar en su guía, mecánicamente, ponemos el foco en aquello que nos puede aportar bienestar y más amor.

Pero en fin son "solo" rayaduras, en cualquier caso ¡¡YA QUEDA POCO PARA EL FIN DEL CONFINAMENITO!! Ánimo a todos, en especial a los que vivimos solos, que tenemos más mérito (jeje 😜 ).




sábado, 11 de abril de 2020

EL FANTASMA



  "Solo escucha el viento" le dijo una vez alelada contemplando las petunias. Eso le dijo, mirando las flores rojas. Ella, que vivía la vida contemplativa; agazapada entre las cuatro paredes de su dormitorio, rodeada de mimos y cariño. "Solo el viento", que va y viene transportando nadas; solo sueños, esperanzas, imaginación y descanso. El viento que todo lo barre y todo lo destroza. Y si no habría viento?. habría que esforzarse en escucharlo?. ir en su búsqueda...? "Solo escucha el viento", dijo tras el cristal, mirando las petunias rojas que no podría recoger debido a su frágil estado. Como si los sanos estuvieran obligados a vivir todo lo que no pueden los enfermos.

Y se quedó esperando el silbido del viento, mientras éste soplaba en Siberia y otros agudizaban el oído, y creían escuchar hadas, respuestas a sus plegarias, ¡¡recobraban el coraje...!! Mientras soplaba el viento.

Y ella no lo escuchaba, y espero y espero, hasta que se cansó de esperar y salió al jardín a cortar las petunias rojas. ¡¡Entonces sopló un vendaval!!, y volvió a recordar: "solo escucha el viento". ¡¡Y la volvió a ver!!; mientras susurraba el viento.

Solo mientras éste soplaba... le hablaba, ¡le rebelaba secretos y absoluciones imaginarias...! No más. Era demasiado egocéntrica para ir más allá del lirismo de esas palabras dichas en un momento de falsa ilusión; pero poéticas y cargas de superfluo sentido, si no se va más allá. Dichas por otra persona que no era ella, ni era el viento. "Ni era el viento; mamá...", se dijo Adela, y rompió a llorar, se secó las lágrimas; y volvió a rehuir de la tristeza.


  Pero el tiempo, que es el espacio de la sabiduría... ¡¡la ayudó a comprender...!!, que el dolor no entiende de culpas ni de imperfecciones; que su presencia se impone a pesar de los escudos, porque nace de dentro. Que tan pronto se anida, crece: ¡¡y se va...!!; como los polluelos que inician el vuelo...

Y miró a su fantasma como lo que era: el pasado de la mujer que, a su modo, más la amó, más egocéntrica que ella misma en su afán de proteger, (y protegerse), del mismísimo amor que le procesaba. Y se vio a ella misma refunfuñada, discutiendo, ¡ambas cabezonas y cobardes!, cercadas en su fortaleza de orgullo y amor miedoso. Viviendo los momentos más dulces auténticos e imperfectos de sus vidas... Y sonrió tiernamente... Puesto que comprendió que, justo cuando no la veía, era el momento en que se hallaba más cerca: ¡¡cuando más la estaba amando!!

Su fantasma, como había sido en vida, solo la incordiaba cuando debía regañarla por no vivir, ¡por culparse!, por enfrascarse en el pasado... Mientras se escondía, tímidamente feliz, cuando su hija Adela vivía lo que ella ya no podía. Esperando, eso sí, que, ¡de una vez por todas!, abonara las petunias rojas.




jueves, 25 de junio de 2015

GIGOLÓ


  Ya estaba hecho, había quedado con el gigoló. A las once en la farola número 3 desde el cruce de la calle que da a su casa; ¿se sentía ridícula se sentía asqueada...?, más bien impávida, y tal vez algo curiosa, por la novedad y por el reto. Era simple: quería una noche romántica, aunque fuera falsa, quería "hacer el amor", y solo un gigoló se esmeraría en crearle esa fantasía. Un gigoló que era solo un hombre, oportunista de tal situación, ¿por qué uno se hacía gigoló?, hombres guapos, fuertes, musculosos... ¿qué problema tendrían para ligar?, a la fuerza tendrían que ser tunantes, aprovechados, cínicos. Pero no le importaba, estaba demasiado enamorada de quien no solo le destrozó el corazón, también su futuro, su pasado, sus ganas de vivir. Había perdido el tiempo, y eso nunca se lo perdonaría, ¡jamás!, un tiempo en el que pudo ser madre, un tiempo en el que pudo embarcarse en otros proyectos. Y en el fondo se sentía culpable, en parte lo era por dejarse llevar como una quinceañera, de aquel modo tan atroz.

Ya eran casi las once, se tenía el papel aprendido, el vestuario, las poses. Se puso su gabardina azul, sus gafas de sol, su sombrero de cubo y su carmín morado, y así bajó a la calle, "como una estrella de lo absurdo". Y allí estaba él... no mentía su foto: era alto, guapo, con unos ojos grises que reflejaban una mirada triste tierna, "mentirosa", y un cuerpo que prometía...

- Sígueme - fue lo que le dijo tras su saludo, tras decir que se llamaba Daniel. Percibió una leve sonrisa de sabiduría, que ocultó prudentemente. - No me voy a andar con Rodeos Daniel, no soy fuerte, me siento vulnerable y no confío en ningún hombre. Hace un mes que me separé de quien más quería y me dejó echa polvo. No me estoy haciendo la dura. Pero no quiero solo sexo, eso lo puedo conseguir donde quiera; quiero una fantasía, sentirme deseada y querida, un cuento para poder dormir mejor, ¿serás capaz...?
- Por supuesto que sí, cómo no podría, es usted una belleza.
- Gracias Daniel, seguro que soy la mujer más guapa que has conocido en tu vida. ¿Verdad Daniel?
- Y la que conoceré...

Sonrió halagada, si hubiera sido un tipo en un bar le hubiera sonado a insulto, pero la situación de subordinación a la que él estaba sometido, fuera indigno o no, le hacía pasar por alto miramientos morales que cada día le parecían más infantiles y absurdos, la vida ya era suficientemente dura para no tomarse los piropos a broma.

Subieron al apartamento, tomaron vino rosado y bombones que ella trajo para la ocasión; le preguntó si quería ducharse, que ella también se ducharía antes (aunque iba limpia). Y mientras él se duchaba (aunque fuera limpio), encendió las velas y apagó las luces, mientras esperaba, sobre la cama, en una posición totalmente cinematográfica, histriónica, a su príncipe.

Y todo sucedió según lo acordado.

"Gracias, ahora márchate". Dijo sin mirarle. "Como quieras princesa", dijo en tono burlón. No soportaba ser una engreída, pero menos le agradaba el papel de mujer desesperada y mártir, ya lo había sido suficiente, no se sentía fuerte para ser generosa, y quizá hubiera sido más irrisorio para el tal Daniel. Un cuerpo, una sensación, una fantasía que se esfumó al cruzar la puerta. Lo que temía... Su fantasma seguía persiguiéndola, aprisionando su alma. Eso era el amor: polvo, barro, cocina sucia, trámites bancarios, despertares sudorosos, olor podal, pollo asado, la fuerza de su abrazo, sus ojos verdes y no grises, los gritos, las risas, las conversaciones triviales y la incertidumbre... Y aún así persistía, porque era REAL. Y esa realidad no la había destruido, sobrevivía en ella, irremediablemente,

Puso la televisión y se dispuso a vaguear mientras pensaba si sería bueno volverle a ver y seguir intentándolo, y hacer el amor, o si fuera posible dar todo su amor a la realidad, fuera lo que fuera eso, Un ideal a fin de cuentas. Y pensó en el honor y en la dignidad y tampoco supo muy bien en realidad porqué servían y qué eran realmente, ¿socialmente o para ella?

"Al menos soy ya una mujer. Echa y derecha. ¿Será eso beneficioso?
Todo es absurdo, la vida es absurda, no merece la pena tomársela en serio".

Y siguió vegetando en espera de que la naturaleza le diera las fuerzas necesarias. Al fin y al cabo nunca sabremos de qué neurona nos proviene y qué causa exacta desencadena la chispa.



domingo, 15 de marzo de 2015

LA CONDESA


  No podía. Su cuello delgado pero fibroso rebosaba salud y vigor; la bomba de su corazón era potente, y en otra ocasión se hubiera sentido atraída, ¡excitada!, por aquél hombre fuerte y consistente. Era su tipo. Pero no podía. Y lo peor es que no sabía por qué. Una mezcla de rabia y repulsión se lo impedían, ¿se estaría volviendo loca...? Sabía que ya tenía superada la etapa inicial, le costó cincuenta años, era agua corrida: no era humanidad. Hacía más de dos siglos que no era humana, que sabía a qué raza pertenecía y comprendía qué debía sentir. Una vampiresa veterana, guerrera de mil noches en vela, solitaria amante de la luna... y todo aquél romanticismo tan idiota pero necesario para subsistir en el inframundo, mucho más real que los sentimientos de compasión por un humano; la comida. Aquello era ridículo, por aquél joven no sentía compasión, ni el más mínimo aprecio en realidad lo odiaba; porque la impedía alimentarse, le asqueaba... Si hubiera sido la joven que fue, le hubiera cruzado la cara, aún sin saber tampoco por qué. Y ése era su tormento, ¡¿por qué...?!

Había estado toda la noche como un zombi, más muerto que ella. Sí... sabía qué buscaba: que le matara, un caso raro, pero no el primero de su segunda vida. Y ahora la miraba fijamente a los ojos, esos ojos que apenas chispeaban; que solo se sorprendieron un segundo ante sus colmillos y luego... ¡a suplicar que le mordiera, a desabrocharse botones de la camisa y enseñarle el torso para provocarla! Hacía una semana que no tomaba bocado y él estaba tan apetecible... pero no, ¡que no podía!, "por favor, mi vida es un tormento..." decía el desdichado, "¡pero crees que no quiero comerte imbécil? ¿que te tengo piedad?" pensó la Condesa. "No puedo, ¡soy un monstruo...!", se burló la no muerta; pero el joven estaba demasiado cansado para rebatirla, "por favor...". "¡Cállate ya!", el único momento, ¡el único placer de un vampiro!, y ése joven se lo estaba arrebatando: "¡¿por qué...?!, ¿qué demonios es tan terrible en un hombre joven de unos veintipocos años para querer morir?, si él supiera... Esta generación es una vergüenza para la humanidad, si yo pudiera eliminar a uno de sus parásitos..."

Y, ¡de repente!, ¡una bombilla se encendió es su mente! Era la chispa que tanto había estado esperando durante tantos lustros... En su segunda vida siempre había matado para comer, ¡basaba su vida en comer!, y eso la había llevado a la depresión. No podía seguir viviendo con ese objetivo tan mezquino, tenía que haber más, ¡y al fin lo comprendía! El sentido de su "vida" era hacer algo bueno para el mundo, dejar un legado histórico. Matar a un ser que quiere morir era devolver a la naturaleza lo que es suyo, devolver la materia a la tierra para que todo siga prosperando y el ciclo se regenere. Era un bien global: para la Tierra, sus habitantes, plantas, cordilleras, ríos... y si se ponía grandilocuente, ¡se diría que para el Universo entero! Ella tenía la potestad de poner en orden el ciclo natural, incluso podía seleccionar a partir de ahora con más sensatez a quién matar, ancianos, suicidas, enfermos terminales que no tuvieran la sangre contaminada... No tenía porqué condenarse al infierno por ser vampiresa, ¡no tenía porqué ser malvada!; pero, sobretodo, su existencia había adquirido un sentido en el engranaje del mundo, y eso la haría soportar con más ánimo la eternidad...

Y sus dientes se clavaron con furia y ansia en el cuello del joven y con sumo placer sorbió la savia de la vida que de nuevo corría por sus gastadas venas.



sábado, 14 de marzo de 2015

LA GRAN VENTAJA DE LOS HOMBRES EN LO DE FOLLAMIGOS


  Hoy hablando con un amigo sobre hombres y mujeres me ha confesado que él, que es un hombre medio bueno y decente, ha tenido varias "amigas con derecho a roce" (ese es el término correcto para las mujeres), puesto que no encuentra a una mujer que le valga como novia. Curiosamente, todas habían terminado por querer algo más con mi amigo, cosa que no me explico; pues cuando una mujer accede a serlo se supone que es porque sabe qué significa eso. Me ha extrañado tanta casualidad y le he preguntado qué características elegía él para sus follamigas para que siempre terminaran tan mal. Entre otras, estaba ser relativamente joven (menos de 35 al menos), ser "buena chica", no ser problemática, tener un carácter aceptable y estar físicamente bien. De hecho, más de una vez ha tenido a algunas que no han sido ni mucho menos guapas y una de ella quiso algo más con él; él, que le aprecio pero que es un machista, ha dicho "pues que se cuidara más o que supiera lo que quiere...".

Naturalmente, yo me he enfadado ante semejante brabucada y le he dicho que no fuera cruel puesto que si él fuera tía a lo mejor también caía en ese tipo de juegos... El me ha dicho que ella lo aceptó, que él fue sincero. Y eso es cierto. No obstante... hay algo que todos y todas sabemos, aunque no queramos ver, y es que un follamigo no es lo mismo para un hombre que para una mujer. Y esa diferencia era lo que le daba derecho a insultar a su follamiga....A lo mejor para algunos seré una carca pero lo cierto es una cosa: un/a follamigo no da solo sexo sino, fundamentalmente, cariño y ego a su compañero de deportes. Para un hombre, toda la vida ha estado bien visto eso de irse de picos pardos.  Quien hacía eso era un canalla o un rey o un chiquillo que necesita jugar. Para una mujer en cambio supone rebajarse, dependencia emocional, no valer para más...
No tengo ni idea de porque es así, pero así es. Y seguirá siendo todavía para rato...

De ahí que ocurran muchas cosas como esas: ella se encariña y él se siente más...
Y ojo, que no estoy culpando a nadie de nada, pues cuando alguien te propone ser amigos con derecho a .... Y aceptas ahí no hay engaño de ningún tipo.
Aunque como le he dicho a mi amigo, también le podría haber dicho a ella si querían ser "follamiga", en lugar de su "AMIGA con derecho"... entonces seguramente no hubieran aceptado. Ahí mi amigo no ha sabido qué responder.



ENTRE LOBOS


 "Entre lobos" es una película extraordinaria, de la que no dudaría en calificar con un 9, ayer la vi; pero no es de ella de quien quiero hablar sino de lo que nos narra. Un hombre entre fieras. Un caso real: la vida de Marcos Rodríguez Pantoja entre los lobos. Desde niño su sino fue trágico: su madre murió cuando no alcanzaba los siete años de vida, su padre se casó nuevamente, con una mujer que le maltrataba a él y a su hermano, como eran más pobres que el ganado que cuidaban, (retrata las miserias de una Còrdoba de señoríos y siervos); su padre decidió venderlo a su señor que lo confió a un cabrero huraño y solitario, para que le ayudara con las cabras. Éste, hombre fuerte y de campo, le enseñó todo lo necesario para sobrevivir en el bosque repleto de animales como jabalíes y lobos; ya se estaban tomando afecto... cuando éste señor murió. Y quedó solo a merced de las bestias salvajes. Con tan solo siete años, este crío tenía que hacer fuego, apañárselas para comer y protegerse de todos los peligros, innumerables, que pueden acechar en el bosque, SOLO. Este niño, increíble, no obstante, sobrevivió; en gran parte gracias a los lobos.

  Cuenta el propio Marcos Rodríguez Pantoja que se acercó a una camada de lobeznos que estaban comiendo para robarles carne cruda, hasta tal punto llegaba su desesperación; cuando llegó la madre, le cortó un pedazo de la pieza: y le lamió, en señal de adopción. Si no fuera por este gesto, lo más probable es que el niño hubiera fallecido de inanición o hubiera servido de almuerzo a otro lobo. Pero vivió hasta los diecinueve años, doce años, entre estos animales, como un más de la manada. Cazaba ciervos, iba descalzo, comía carne cruda... Un auténtico salvaje; admirable precisamente por eso. ¿Quiénes de los que estamos leyendo este hubiéramos sido capaces de sobrevivir una sola semana?, ¡qué digo semana! ¡un día entero! Desde luego yo no levanto la mano. Realmente admirable, ¡un héroe!, ¡un valor y fortaleza de uno entre un millón!

  Pero los seres humanos estamos en todas partes, no dejamos vía libre a la naturaleza: y así fue encontrado, y llevado a "reeducar". Cuál fue mi disgusto al ver el documental que filmó el mismo director de la película, Gerardo Olivares, sobre la vida posterior de este coloso. Sin entrar en detalles, parece ser que fue objeto de estudio para una tesis y para la antropología, cosa que no me parece mal siempre que él quisiera; pero nadie se encargó de ofrecerle una educación en compensación por aquellos años perdidos que eran LOS AÑOS DE ESCOLARIZACIÓN, es decir: los años en que se forma la mayor parte de la cultura y conocimientos útiles del ser humano. En lugar de eso se dedicaron a bautizarlo y demás parafernalias misioneras. Sin formación y perdido en un mundo donde los seres no dañan para comer, sino por gusto; donde no se valora el simple hecho de levantarse cada mañana y sobrevivir; acostumbrado a la vida noble, dura y pura de la naturaleza... Marcos se sentía desubicado. Y fue marginado, llegando a caer en la mendicidad.

  Tuvo la enorme "suerte", si es que se puede llamar suerte a la caridad de un hombre generoso y a un alto en el camino en una vida llena de desgracias, de conocer a un señor viudo, que también se sentía solo, que le "adoptó" durante más de diez años, (creo que ha fallecido devolviéndole a Marcos su trágico sino). Éste, su amigo, su confidente, habla en el documental de Marcos (que no es ninguno de los dos), y apenas dice nada bueno; en una ocasión le llega a llamar "niño", justificándolo, claro está, por lo mal que lo ha pasado (señal de que él es hipercomprensivo y especial). También aparece el antropólogo de la tesis que al igual que el amigo, habla con sumo cariño de él reconociendo lo difícil que fue su experiencia, con introspección psicológica, concluye que él adaptó el medio a su imaginación porque necesitaba comunicarse. De tal forma que los lobos no eran sus "amigos" (si esa palabra se puede denominar así entre hombre y animal), sino que solo se acercaron a él porque les daba de comer. Y ahora viene donde me río y me troncho a carcajadas... ¡un niño de siete años domesticando a los lobos como si fueran caniches! Pero vamos a ver... si eso fuera tan fácil ¿no lo habrían hecho ya los cazadores, que son adultos? ¿Y qué alimento puede proporcionar un crío de siete años a un lobo? ¿bellotas...?, ¡jajajaja! A no ser que estos refutados y honorabilísimos científicos crean que los lobos juegan como cachorritos, supongo que el niño les lanzó un palo y eso les gustó ¡jaja!

  ¿Por qué el ser humano cuando no comprende algo se lo saca de la chistera o lo rechaza tajantemente? Además de marginado este salvaje tiene mucha imaginación... Pues por supuesto no es una persona cultivada, no tiene estudios ¿por qué no...? No digo que para mí sea fácil de creer que los lobos puedan criar a un niño, y por supuesto no me acercaría a uno de ellos por muy "buenos" que me dijeran que son; pero la sesuda explicación de estos científicos de un niño que domestica lobos todavía es peor. No hablan de domesticar, naturalmente, pero si dicen algo similar a esto "él se imaginó que eran sus amigos porque le salvaban de apuros cuando los lobos solo se acercaban porque les daba comida", osea lo que dije antes de las ricas bellotas que repartía el niño, (¡y sí ya sé que los lobos no comen bellotas!). Además, siendo humano, el niño de siete años hubiera sobrevivido solo en ese entorno inhóspito, sin ninguna protección, claro claro... Lo más chistoso es que se refieren al caso como del niño que fue CRIADO por lobos; "criado", de protección, alimentación, educación...¡jajaja! La palabra "amistad" se desvirtúa si no es de humano a humano, y si somos naturalistas a tope: entre conejo y conejo, entre loro y loro, entre tortuga y tortuga, entre chimpancé y chimpancé, etc; pero tal vez exista un tipo de "amistad" entre diferentes especies, llámese cómo se llame eso. ¿O es que acaso un perro llora cuando su amo muere porque está recordando la comida que no le servía?

  Y el caso es... que Marcos Rodríguez Pantoja, una persona que combatió más allá de las fuerzas humanas para sobrevivir (no todos los metabolismos lo resistirían), que no enloqueció ante la soledad ABSOLUTA y al pavor de pertenecer al primer orden de la cadena alimenticia de los depredadores, ¡con solo siente añitos!; un hombre tan adaptable como para salir ileso de tal situación, con tanta inteligencia, determinación y entusiasmo por la vida... Fue marginado, incomprendido, ridiculizado, simplemente por no ser como los demás; por no hablar fino; por no tener la misma educación ni valores... Quizás por no darle la suficiente relevancia a cosas materiales como comer en un plato, vestir, vivir en un hogar, no darle importancia a una enfermedad grave pero no mortal... Son cosas que te hacen reflexionar sobre: hasta qué punto estamos inmersos en la educación y/o cultura que no somos capaces de valorar las capacidades de este señor diferente. Curiosamente, su adaptación al mundo animal para su supervivencia; le llevó a no comprender las normas sociales que rigen al hombre. Curiosamente... su salvación fue su perdición. Tuvo que reeducarse, con todo el esfuerzo mental que eso supone, y tirar a la basura muchas de las razones que le ayudaron a vivir, para poder adaptarse al mundo finolis y sensibloide de los humanos; un mundo que confunde la caza a dentelladas con el instinto y el aprecio por las cosas sencillas de la vida con falta de expectativas. Un mundo del que le echaron cuando era pequeño: por dinero, su propia familia. TENÍA QUE AMAR AL SER HUMANO PARA REEDUCARSE Y ADAPTARSE. Y eso también fue su perdición; porque un hombre como éste, que ha salido ileso de tantas situaciones difíciles, que ha tenido que madurar desde tan joven, que fue tirado al arroyo por su propio padre, humano... No puede amar más el civismo del hombre que el modo de vida salvaje que le ayudó a sobrevivir. Sería ilógico. De tal forma que él nunca terminará de adaptarse, sus valores y dignidad no se permiten; porque los primeros en tratarle como a una familia, desinteresadamente: FUERON LOS LOBOS. De ahí que ahora este hombre, de más de sesenta años, nos diga que la única vez que se ha sentido plenamente integrado, adaptado y aceptado en su vida, fue junto a los lobos. En vez de recordar aquellos años como una pesadilla aterradora, ¡reconoce con orgullo que él entonces era feliz!


  Y lo que tiene que haber sufrido una persona para llegar a esta conclusión en la última etapa de su vida...



DEMONIA BLANCA


"Vamos demonia, te estoy esperando...", cierra los ojos mientras espera su efecto. Impaciente, sale de casa pegando un portazo. Esta noche no se ha llevado la guitarra y los efectos de la coca no tardarán en aparecer, necesita tener su momento euforia cuanto antes, antes de que le de el bajón. Va al bar de su amigo "¡ey!, ¿qué hay por aquí?", "poca gente pero hay que hacer caja", sonríe asintiendo con la cabeza y observa el panorama, un grupo de jovencitos y dos maduritas que le escrutan desde la mesa, "demasiado feas, ¿no?", dice el amigo desde la barra, él sonríe y las sonríe "una cosa es que no me gusten y otra no gustar", se dice para sí; y recuerda a su guapísima última conquista "tan poquita cosa y tan puñetera jaja", le ha cogido algo de aprecio, ¡el puto término medio!; ¡no se lo podía permitir! Siempre había sido del todo o nada, era su forma de vida "¿verdad que sí demonia...?"; y así conoció a su eterna amante: la cocaína. Siempre había sido así, desde pequeño, con el monopatín o se tiraba desde la pendiente más alta o ponía baches para hacer caer a los demás, "un vividor canalla orgulloso de serlo jaja. ¿Realmente merezco conocer la vejez?" No obstante, de viejo también se vive, y eso de por sí ya es intenso: "pero no con ella". Y de sus intimidantes ojos verdes brotaron dos lágrima liberadora; las "viejas" le miraron con más interés, pero sabe que aquellas mujeres no le excitarían ni drogado y regresa a casa ¿Qué hará para aprovechar la "inspiración"?; necesita, ¡quiere!, sacarle todo el jugo a "su amante", se lo debe: ella ha arruinado demasiados momentos de su vida. "Ramera hija de la gran puta...".

  Y entonces...



jueves, 6 de marzo de 2014

LA CONQUISTA


LA CONQUISTA es el mejor remedio contra el desamor, la vejez y el tedio.

Quien no adquiere un espíritu conquistador nunca es dueño y señor de su vida.





martes, 28 de febrero de 2012

sábado, 25 de febrero de 2012

LA NADA



  No hay palabras para la Nada. Es indescriptible porque no pertenece al mundo de los vivos. Por lo tanto no existe la Nada. Pero eso precisamente es lo terrible para quienes no pueden ni constatarlo. Sé que nadie se va del todo de este mundo: lo creo, lo sé. Tú siempre pertenecerás a él. Te lo juro. La fantasía, la ilusión, serán tus vehículos. Un día me lo hicistes prometer y seguiré intentando tu cariñoso mandato; porque yo aún no sé qué es la Nada. Tal vez porque soy egoista; perdóname.

  Pero el alma me suplicaba imprimir esta vanalidad de palabras. Qué poco cuestan las palabras. Qué fáciles son de olvidar, de leer, de cambiar o incluso borrar.


  Qué vacías son las palabras y qué difícil de comprender, a veces, su contenido. Incluso para el escritor. Pero sólo son palabrejas, palabras. Algo demasiado común; nada del otro mundo.


  Siempre vivirás en mí, yaya.