lunes, 26 de diciembre de 2011

A SOLAS CON TUS RECUERDOS



  Todos tenemos miedo a la soledad. Pero la soledad no es la misma cuando va cargada de buenos momentos que le dan un toque poético. Es relativamente fácil recordar los buenos momentos; pero difícil crearlos.

  Cuando tenía diecisiete años conocí a una mujer fantástica trabajando en un geriátrico. Se llamaba Pilara y tenía más de ochenta años. Esta señora compartía salón junto a compañeros de edad y condición física similar; salvo que ella tenía la mente todavía clara. En muchos geriátricos se divide a los ancianos por rango de minusvalía. Esta me parece del todo injusto y discriminatorio puesto que los ancianos principalmente son personas y las personas tienen sentimientos, cerebro, pasado, presente y futuro. Había otras muchas injusticias dignas de mencionar, aunque sólo diré unas pocas puesto que el artículo no va por esos cauces: Se empleaba la misma cuchara para la sopa que para el postre; es más, la misma de un anciano a otro. Si se cagaban o querían ir al baño se les ignoraba hasta que fuera la hora de cambiar el pañal. Si tenían sed y ya había bebido lo suficiente no se les daba agua puesto que eso podía suponer más cambio de pañal. El aseo personal era nefasto y no podían tener las mujeres sus colonias favoritas sino todos con Nenuco en las manos porque en pelo se les amarilleaba y en cuello les salían más arrugas. ¡Por descontado se les hablaba lo justo!, para qué más si la mayoría tenían demencia senil...

  En este cuadro vivían Pilara y sus compañeros. Casi todos psicológicamente ya perturbados, con demencia senil, fuertes depresiones... etc. Sólo a Pilara se la podía llamar "cuerda". Allí estaba esa señora dando prioridad a sus compañeros a la hora del cambio o ayudándonos a las más jóvenes a tratar a ése o a aquel contándonos algunas anécdotas de sus vidas, para que se les fuera tratados con dignidad. Pilara mantenía las ideas frecas; el ánimo fuerte pero tranquilo, la mirada observadora y un aspecto elegantemente cansado... En una ocasión me comentó que muchas no lavaban las cucharas de anciano a anciano y que por ahorrarse molestias les daban un somnífero a todos después de la comida, para que desconectaran un rato del mundo y dejaran de dar la lata. Pilara había sido decana universitaria y escritora, pero toda su historia quedaba en el olvido de esas cuatro paredes... como las de todos aquellos ancianos que ya no podía recordar sin llorar o desconectar con la realidad.

  No quiero dar a entender que Pilara fuera superior puesto que la sola palabra "superior" no denota más que injusticia y falta de objetividad y a los demás no tuve el gusto de poderles conocer en condiciones; entre esos ancianos "anónimos" por sus recuerdos mermados habría muchas grandezas, tropiezos, historias, quejas, dolor, alegría... Pero ya era imposible saberlo. Por eso temía tanto por Pilara, ¿hasta qué punto podría mantener la cordura en un entorno tan triste en el que ciertos estúpidos “directivos” habían decidido que tenía que pertenecer por estar en silla de ruedas...? Quizás, si hubiera llegado cinco años antes María o Antonio y muchos de aquellos que estaban en ese momento "más allá", que vivían en no se sabe qué mundo pasado permanentemente, todavía estarían sanos; ¿pues quién puede resistir a la locura en semejante sala del horror?

  Pero centrémonos en Pilara porque a ella sí pude conocerla y era una mujer extraordinaria. Muchas veces me pregunto si su inteligencia y fortaleza moral no hizo que su envejecimiento neuronal fuera más lento. Según se dice en neurología no envejece igual el cerebro de una persona acostumbrada a "pensar", que ha llevado una actividad intelectual continua toda su vida que las de otros que se han dejado llevar por la vagancia del "no pensar", del ir a lo fácil, a los objetivos que sobresalen en la sociedad… Aunque también se habla de los milagros que el ejercicio físico obra sobre el cerebro humano; aparentemente tan distante de la mente y es primordial en el retraso del alzheimer y el párkinson. Y en la sala de los "discapacitados físicos" era nulo.

  En cualquier caso creo que el esfuerzo mental por sonsacar lo mejor de cada experiencia; ir por la vida razonando cada detalle, dando más importancia a lo que nos aporta y transforma que a lo que tenemos... Tiene que ser una gran ventaja incluso durante la vejez. Es un ejercicio apto para todos, del más capacitado al más incapacitado; que no entiende ni de edades ni de estudios ni condición social. Es negarse a caer en la "idiotez" (aquí entendida como gilipoyez). Plaga tan extendida entre los más inteligentes o los más tontos del mundo... Pilara, era de ese tipo de personas que dio prevalencia a su conciencia para determinar los cambios y experiencias de su vida. Prevalencia que nada tiene que ver con la superioridad de la mente ni en basar la vida en qué listísimo soy, más bien lo contrario. Buscar el placer por la vida, según nuestra propia naturaleza y no las de la multitud, igual no es inteligentísimo (ni importa que lo sea); pero es Consciente y respetuoso contigo mismo y con el mundo. Y te mantiene en constante evolución, ya que el respeto y la consciencia son dos de las facultades más prósperas para todo tipo de desarrollo.

  ¿Acaso hay algo más difícil como la simple búsqueda del "placer"...? Seguro que sí, pero creo que a la larga, nada más necesario.

  Es posible que tras la atenta y bondadosa expresión de Pilara, siempre distinguida en sus gestos, se escondieran mil recuerdos de cómo se sintió la primera vez que hizo el amor más que del acto en sí. Que recordara qué cosas aprendió el día de su graduación más que en su título. Que centrara su recuerdo más en la felicidad y amor que sintió al concebir su primer hijo que en cómo era su retoño (ya fallecido) al nacer... sentimientos, conceptos... Permanencias que sólo morirán con nosotros. Su título de maestra, su virginidad... ya no los tenía, pero eso a Pilara no le importaba. Centró su vida en lo que siempre estaría con ella, ¡sería ella!, incluso en su vejez: lo “inmaterial”. Era una anciana, pero seguía siendo esa misma mujer de veinte treinta cincuenta años...Sólo que más EVOLUCIONADA.



LOS PECES



  El tic-tac metálico de las manecillas entrelazadas rompen el compás de la tarde mortecina y ruin.
El devenir de sus pasiones y desaíres; son contrapunto violento frente a la vacuidad de ideas.
Marcan el principio y el fin de una jornada repleta de nada en la ignominia de una tarde usurpada.
De una tarde urdida en la desoladora y azarosa Necesidad.
Transcurre el tiempo, terco y mudo, en un devenir de contradicciones;
ansiosas por devorar y absorber cada milésima de su sustanciosa sangría.
Un segundo de esperanza, un minuto de gloria...Una hora de sueños rotos, ¡ya inalcanzables!;
apenas percibidos en el inmenso, ansioso, afán.
Y transcurren las milésimas meticulosamente.
Crueles. Trazan cometas malignos que no se alzan ante la Libertad; tansolo planean ras de suelo.
Zigzagueando por el lodo de las desgracias evocadas por esta hora raptada. En esta tarde violada.



BELLEZA



  Es curioso cómo cuando hace buen tiempo solemos estar de mejor humor. Los edificios sacan sus colores, el palomo copula con la paloma y nosotros mostramos los mejores modelitos puesto que, casualmente, es en primavera y verano cuando la ropa es más mona. A la mayoría de la gente le gusta el buen tiempo más que los días nublados; a mí las tormentas vistas desde casa, los días nevados y la niebla me parece que tienen mucho encanto, puede que incluso más que los días primaverales. Pero volviendo al genérico: ¿es la mayor exposición al sol lo que nos hace más "felices"? Si pudiéramos mirar más de dos segundo el Sol de frente sin quedarnos ciegos, solamente el Sol, ¿qué tiene de bonito? ¿Y la temperatura…?, ¿nos pondríamos tan contentos si en los días de sol siguiéramos llevando abrigo o si decretaran que al subir las temperaturas se convocara un largo período de abstinencia? No creo, ¿no? Es sin duda la conjunción de circunstancias agradables lo que hace bonita la ciudad, (¡o el florido campo!), en esos días; haciéndonos sentir mejor.

  Durante las guerras apenas hay creaciones artísticas, también hay días de verano, ¡y de primavera!; pero están teñidos de sangre y pierden todo su sentido bucólico-romántico ante la catástrofe. Es cierto que han habido escritores pintores escultores, (también no reconocidos)... que han seguido su obra durante los tiempos difíciles. Pero la influencia negativa en su entorno se ve plasmada en sus cuadros o libros, (etc). Además, como el mundo no está para pensar en el arte a falta de pan, tampoco trascienden sus obras y “no nacen” nuevas figuras. Goya cambió completamente de "estilo" durante y tras la Guerra de la Independencia. Podía haberse limitado a documentar lo que ocurría; pero un artista se entrega al arte, fundamentalmente, por amor, no por justicia. Se dice de ellos… ¡que sienten una pasión muy fuerte que les llena el alma!, o al menos así lo dijo el amigo de Szpilman en “El pianista” (Roman Polansky): “a mí un músico ¡me robasteis mi alma, me robasteis mi violín!”, y el celuloide nunca miente. Goya podía haber dejado el arte atrás, pues a ningún amante le gusta volver con su amada cuando las fuerzas le fallan; si tenía la necesidad de gritar al mundo lo que sentía podía haberlo hecho a través de otros medios mucho más populosos o alistándose a las tropas. Y sin embargo sólo la pintura le salvó, quizás, de la completa locura, de su soledad… ¡sus cuadros le daban vida!; aunque no quisiera representar en ellos ninguna belleza. Tampoco le era necesario; el sólo hecho de entregarse a ellos ya es un acto de amor frente a las penurias de la guerra: Es de gran belleza. Es la búsqueda de aquello que nos inunda los sentidos de forma placentera y a su vez nos llena, lo que nos hace distinguir una obra de arte del Arte. Algo similar le sucedió a Rembrandt tras la muerte de su esposa e hijo, su “estilo” cambio; pues para él su vida ya no era bella así que lo demostraba con el lienzo, transformando su angustia vital en arte. Uniéndose a la inevitable enemiga, embelleciéndola: Retratándola… Hermosear la desesperación más mortífera es Belleza Pura; diría más: es una de las esencias del “arte”. No afirmo con esto que los artistas quieran un mundo de colorines para todo el mundo mundial, ni que sean más buenos, ni que tengan que estar atormentados para llegar a la fama, (aunque hay que reconocer que el “genio sufrido” es un método de lo más lucrativo), eso es morbo, no belleza. En realidad ellos no tienen porque entenderla mejor que nosotros, mortales comunes. Pero la finalidad, al menos la principal, de su trabajo consiste en plasmarla, ya sea en el objeto ya sea generando sentimientos en el espectador, y eso la distingue de cualquier otra profesión.

  No obstante crear belleza no es sólo exclusividad del artista, la Belleza puede surgir de la inmoralidad más descarada... Nadie que haya leído el libro "La moral en la época del Rococó" podrá ver mucha hermosura interior en la nobleza europea del siglo XVIII y, (igual para contrarrestar), los nobles y reyes absolutistas no concebían el mundo sin rodearse de joyería, palacios, bellos jardines, lujosos vestidos, hermosos carruajes, etc. Ni comprendían el concepto de ahorro cuando el Tesoro iniciaba su decadencia… Ellos ni podían concebir un mundo sin sus “frívolos” artilugios, eran incluso más importantes que el valor del dinero. ¡Ni el más insustancial de los mortales perdería sus papeles por la riqueza si ésta no tuviera más sentido que el papel o el oro! Pues, ¿por qué no decirlo?, la Belleza también entiende de moda, privilegios sociales y poder. Y que ésta no sea tan elaborada no quiere decir que tenga menos importancia que la mística-espiritual. De hecho, históricamente, le debemos más al arca y al territorio que al idealismo con que los disfrazan. Y, volviendo a la nobleza del Rococó, ¡hay que reconocer que son realmente bellos los artilugios de aquella época! Es un principio que todos tenemos en común, de los pocos que todos compartimos, personalizándola cada uno a nuestro antojo. ¡Incluso la Gomorra italiana!; igual no tendrán una opinión muy hermosa de la belleza interior o la belleza de los ideales, pero no le faltará al capo una hermosa casita, un coche lujoso, mujeres guapas...

  Si vemos una foto de bin Laden cogiendo a su hijo, (suponiendo que lo tenga), tiernamente… con un paisaje de fondo de esos de lago con cisnes igual nos sale una carcajada por ser quien es, ¡pero en el fondo nos parece una foto simpática!, y por un instante seguro que olvidamos que se trata de uno de los peores asesinos mundiales. Nosotros mismos experimentamos el poder de las cosas bellas cuando nos mandan mensajitos chorras de "seré siempre tu amigo mándalo mil veces y el mundo será mejor" y nos salen aquellas fotos de patos con gatitos y ríos entre montañas heladas flores de mil colores... No nos cambia la vida pero nos hacen un poco más felices y eso que es una chorrada, ¡¡y encima suelen ir cargados de las más terribles amenazas!! ¿Y cuántas veces no nos hemos salido de las durezas de la vida soñando una casita idílica en la Polinesia con el hombre o mujer de nuestros sueños o narcotraficando por el Bronx, (hay que respetar todos los sueños)? A veces hasta tiene una importancia vital, ¡de subsistencia!; ¡que no teníamos móvil y ya pintábamos bisontes por las cavernas!

  Pero, para mí, no hay nada tan valioso como la Belleza irreconocible; aquella que sólo nosotros somos capaces de concebir, la que cada uno se crea y resguarda como un tesoro exclusivo, por mucho que lo comparta. Ya se trate del físico de un muchacho o de hacer una apología de la misma… Hace años conocí a un personaje muy particular: una asistenta argentina. Esta chica tenía una hija, su marido había muerto y estaba en España para hacer dinero y mandárselo a la niña. Daba bastante lástima: se drogaba, bebía como un cosaco y se le llenaban los ojos de lágrimas cada vez que escuchaba alguna canción de su tierra, cosa que sucedía constantemente... Esta chica era actriz y mientras luchaba contra su mal estando aquí, en España, llenaba sus horas muertas con un proyecto en el que unía a los artistas de la calle para salir adelante, de forma completamente voluntaria. Estaba empeñada en ver la belleza de la vida; cuando no tenía nada que decir hacía el mimo y aprovechaba para ganar en expresividad, decía cosas como "¡yo próximamente tendré el Reto de ser camarera!" para darse ánimo y no abandonar su lucha: En esencia todo tiene su encanto. ¡¡Y estaba lejos de plantearse gestas heroicas del tipo "dedicar enteramente mi vida sólo a los demás"...!!, yo diría que nada más lejos que eso. Simplemente era muy consciente de la importancia de la Belleza en la vida, la necesitaba porque sin ella se asfixiaba; y fue su falta, (una de ellas), la que la ahogó y la llevó al mundo de la drogadicción. El proyecto, si bien no la hizo más segura y feliz, sí recuperó, plenamente, lo que para ella era bello: su humanidad.

  ¡Y cuánta gente se ha suicidado sin aparente razón...! Personas acostumbradas a la soledad y a las miserias de la vida que un día se dan cuenta de que ya nada les motiva y deciden dar el último paso... A pesar de que, precisamente, en las adversidades es donde da más gusto crear ilusiones; ya que no hay mayor arte que el de ayudarte, de crearte, a ti mismo. Como más fealdad haya para embellecer, ¡más poderosa se sentirá nuestra Amiga! Aunque es justo apuntar que salir o no de una situación difícil no es labor única de la Belleza, que, para tales casos, por sí sola no vale de mucho.
Y hay bellezas que surgen de la “nada”, que sólo fabrica nuestro subconsciente, más sabio que nuestro “yo”, intuyendo que sin Ella no sabemos más que existir. Es el caso de Aham: un dependiente de supermercado iraquí acostumbrado a oír las bombas sobre su cabeza, resabido de todo tipo de miserias y desgracias. Vino a España, solo, (aunque también estuvo en su época estudiantil y era bastante feliz), a Madrid, donde tanto soñó estar de pequeño... Tenía trabajo, dinerillo y estaba donde quería... Y sin embargo se sentía más desgraciado que durante los bombardeos, pues su vida había perdido por completo su sentido al no ajustarse sus ensoñaciones a la realidad. Él pensaba que consiguiendo lo que ya tenía y cumpliendo su sueño de niñez se sentiría feliz aún no disponiendo de amigos ni familiares cercanos. Todo a su alrededor era tedioso, insustancial y feo y eso estuvo a punto de llevarlo a la depresión. Pero, sin proponérselo, la misma rutina le enseñó el modo de salir del círculo y sentirse orgulloso de sí mismo; ayudando a un viudo a recuperar la esperanza.

  Y ya hablando de ficción y retornando al arte, ¡cómo no conmoverse con el entrañable personaje de Léolo, (Léolo de Jean-Claude Lauzon)!, ese inteligentísimo niño lleno de talento encerrado en una jaula de locura, miseria y desgracias familiares, que le llevaban a tener por único consuelo los libros y su diario... Como decía una y otra vez con una extraordinaria y aterradora lucidez: "porque sueño, no lo soy…”.

  La belleza, algo tan anquilosado y estigmatizado en nuestra sociedad actual; en su conjunto es tan abstracto, o más, que la felicidad: Es, sencillamente, el Placer intelectual y/o emocional que, sentimentalmente, nos eleva más allá de la rutina.



EVOLUCIÓN O MEJORA



  Siguiendo en la línea del científico Francisco Mora me pregunto qué entendemos realmente por Evolución y si ésta siempre va ¡hacia arribaaa! La palabra, como tal, tiene un significado bien específico que si tuviera delante un diccionario me molestaría en apuntar (a pesar de la vagancia que me da mirar en él). La Evolución, en verdad, no se diferencia mucho de la Historia. Tal vez en que ésta última narra hechos y actividades llevadas a cabo por los bichos de la Tierra, (especialmente del hombre), o de alguna cosa digna de ser oída, dígase, por ejemplo, el Universo. La Historia es acción. Mientras que la Evolución es el seguimiento de los mecanismos de esta acción; su parte crítica y, por lo tanto, más subjetiva: observación.

  Y, creo, que es debido a este subjetivismo donde entra en el juego “la mejora” facilona e incomprensible. Tal vez se pueda considerar mejor o peor sucesos concretos, ¿pero cómo catalogar el futuro de la “Historia” humana como mejor cuando no sabemos ni qué será de nosotros mañana…? En cualquier caso, la Evolución es subjetiva, completa y radicalmente si se quiere, cuando hablamos de su pasado. Pero si en otra cosa se difiere de la Historia es que no se puede estudiar: porque implica también el futuro.

  Por lo tanto Evolución nunca es mejora, a no ser que decidamos juzgar el futuro, que todo es lícito…

  Y si nos da por predecir lo imposible… Estamos destrozando el planeta, nuestra única Casa. Los científicos dan cifras alarmantes de un futuro no tan lejano y desolador; y aún así seguimos dándonoslas de modernos y sabios, de “evolucionados”... que me gustaría saber qué significa eso, ya que el neandertal también era un ser evolucionado respecto al mono. Eso sí, sin saber apenas (y me incluyo) ninguno de los nombres de los que actualmente están haciendo posible este progreso tecnológico y de mejora de calidad de vida. Sin planeta no somos nada. Pero eso parece que no importa para nosotros, los evolucionados...

  Hablando de devolución, como dice el libro El científico curioso, la mayoría de las especies actuales llevan existiendo más tiempo que el hombre. La "pacífica" tortuga marina por ejemplo que tiene una capacidad cerebral al menos una séptima parte menor que la nuestra; lleva más de doscientos millones de años habitando todo esto mientras que nosotros tan solo sobrellevamos los dos millones desde los primeros homo sapiens. Planteando esto otro apasionado debate que siempre tendemos a catalogar de infantil: ¿la evolución es sinónimo de inteligencia?

  Inteligencia, para empezar, es un concepto estrictamente humano, no porque los demás animales carezcan por completo de ella sino porque no se han inventado la palabra conforme nuestra especie. Pero si lo calibramos por ahí habrá que tener en cuenta que también los animales han evolucionado para adaptarse al medio, (como ejemplo la famosa jirafa de Darwin), y que toda especie proviene de otra especie. Quizás… se pueda decir que tenemos el mérito de evolucionar más y mejor, que tenemos una evolución más inquieta y espabilada; pero no sabemos si más duradera que la del mosquito porque gran parte de esta orgullosa evolución superior está destinada a destruir nuestro habita. Suena absurdo, ¿no?

  Me despido con una gran frase de Francisco Mora sobre la superioridad de las especies:
"Así pues, la capacidad o superioridad de una determinada especie no puede ser considerada a menos que ésta se enmarque dentro de un medio ambiente igualmente determinado".



HOMENAJE A SOPHIA DE MELLO BREYNER ANDRESSEN



  Sophia de Mello Breyner Andresen: (Oporto 1919 Lisboa 2004) Poeta y Cuentista. Libros de Poesía: Día de Mar (1947) Coral (1950) Libro Sexto (1964) Geografía (1967) Dual (1972) Islas (1989) Musa (1994) Obra Poética I, 1990. Obra Poética II y III, 1991. O buzio de coz, 1997 y Mar, 2000. Mereció los premios de Poesía: Premio Camões 1999. Premio de Poesía Max Jacob 2001. Premio Reina Sofía de Poesía Ibero-Americana, 2003.

  La pequeña plaza

  Mi vida había adquirido la forma de esa pequeña plaza
en aquel otoño en el que tu muerte se organizaba meticulosamente
me aferraba a la plaza porque tú amabas
la humanidad humilde y nostálgica de las tienduchas
donde los dependientes doblan y desdoblan cintas y telas
intentaba convertirme en ti porque te estabas muriendo
y la vida entera cesaba allí de ser la mía
intentaba sonreír como tú sonreías
al quiosquero al estanquero
y a la mujer sin piernas que vende violetas
pedí a la mujer sin piernas que rezara por ti
encendía velas en todos los altares
de las iglesias que dan a esta plaza
pero apenas abrí los ojos y vi fue para leer
la vocación de lo eterno escrita en tu rostro
convocaba las calles los lugares las personas
que habían sido testigos de tu rostro
para que te llamaran para que deshicieran
la tela que la muerte estaba tejiendo en ti.

Antonio Tabucchi



LA SENSIBILIDAD BLANDENGUE



  Dícese de aquella que no soporta las vicisitudes de la vida moderna: la competencia desleal por un sueldo mierdoso, el prejuicio gratuito imaginario para sentirse superior, la razonable apatía de estos tiempos de crisis, el ánimo siempre alto y la sonrisa social de aquellos que no necesitan aparentar su fortaleza. La praxis de entender los gestos evidentes que determinan quién tenemos a nuestro lado, la absurdez de ser bueno, el infantilismo del crítico o del rebelde, la soltería de la libertad...

Y tantas y tantas cosas que no "comprende" la sensibilidad blandengue de las almas descarriadas y extrañas; aquellos tontos del culo que están en profundo desacuerdo con los actuales valores morales de la sociedad consumista, (¡bravooo por vosotros bichos raros de la Tierra!: e aquí otra marciana).



martes, 6 de diciembre de 2011

LAS PALABRAS QUE CONTIENEN "R"



  Rumor, rubor, rombo, rama, remar, Rómulo, rotura, rutina, roca, rosal, resabido, retoque, retrato, rotar, rumiante, romántico, rana, río, risa, rumorear, rastreo, rescoldo, resoplido, respirar, romance, rocambolesco, resto, ristra, rastrojo, Rosa, Rothterdam, Risto, Ricardo, Roger, reserva, resfriado, retrasado, retraso, redactar, ruina, rótulo, reto... Y muchas cosas más.