El lugar de las sensaciones, ideas y percepciones. El blog de la sensibilidad.
domingo, 15 de marzo de 2015
LA CONDESA
No podía. Su cuello delgado pero fibroso rebosaba salud y vigor; la bomba de su corazón era potente, y en otra ocasión se hubiera sentido atraída, ¡excitada!, por aquél hombre fuerte y consistente. Era su tipo. Pero no podía. Y lo peor es que no sabía por qué. Una mezcla de rabia y repulsión se lo impedían, ¿se estaría volviendo loca...? Sabía que ya tenía superada la etapa inicial, le costó cincuenta años, era agua corrida: no era humanidad. Hacía más de dos siglos que no era humana, que sabía a qué raza pertenecía y comprendía qué debía sentir. Una vampiresa veterana, guerrera de mil noches en vela, solitaria amante de la luna... y todo aquél romanticismo tan idiota pero necesario para subsistir en el inframundo, mucho más real que los sentimientos de compasión por un humano; la comida. Aquello era ridículo, por aquél joven no sentía compasión, ni el más mínimo aprecio en realidad lo odiaba; porque la impedía alimentarse, le asqueaba... Si hubiera sido la joven que fue, le hubiera cruzado la cara, aún sin saber tampoco por qué. Y ése era su tormento, ¡¿por qué...?!
Había estado toda la noche como un zombi, más muerto que ella. Sí... sabía qué buscaba: que le matara, un caso raro, pero no el primero de su segunda vida. Y ahora la miraba fijamente a los ojos, esos ojos que apenas chispeaban; que solo se sorprendieron un segundo ante sus colmillos y luego... ¡a suplicar que le mordiera, a desabrocharse botones de la camisa y enseñarle el torso para provocarla! Hacía una semana que no tomaba bocado y él estaba tan apetecible... pero no, ¡que no podía!, "por favor, mi vida es un tormento..." decía el desdichado, "¡pero crees que no quiero comerte imbécil? ¿que te tengo piedad?" pensó la Condesa. "No puedo, ¡soy un monstruo...!", se burló la no muerta; pero el joven estaba demasiado cansado para rebatirla, "por favor...". "¡Cállate ya!", el único momento, ¡el único placer de un vampiro!, y ése joven se lo estaba arrebatando: "¡¿por qué...?!, ¿qué demonios es tan terrible en un hombre joven de unos veintipocos años para querer morir?, si él supiera... Esta generación es una vergüenza para la humanidad, si yo pudiera eliminar a uno de sus parásitos..."
Y, ¡de repente!, ¡una bombilla se encendió es su mente! Era la chispa que tanto había estado esperando durante tantos lustros... En su segunda vida siempre había matado para comer, ¡basaba su vida en comer!, y eso la había llevado a la depresión. No podía seguir viviendo con ese objetivo tan mezquino, tenía que haber más, ¡y al fin lo comprendía! El sentido de su "vida" era hacer algo bueno para el mundo, dejar un legado histórico. Matar a un ser que quiere morir era devolver a la naturaleza lo que es suyo, devolver la materia a la tierra para que todo siga prosperando y el ciclo se regenere. Era un bien global: para la Tierra, sus habitantes, plantas, cordilleras, ríos... y si se ponía grandilocuente, ¡se diría que para el Universo entero! Ella tenía la potestad de poner en orden el ciclo natural, incluso podía seleccionar a partir de ahora con más sensatez a quién matar, ancianos, suicidas, enfermos terminales que no tuvieran la sangre contaminada... No tenía porqué condenarse al infierno por ser vampiresa, ¡no tenía porqué ser malvada!; pero, sobretodo, su existencia había adquirido un sentido en el engranaje del mundo, y eso la haría soportar con más ánimo la eternidad...
Y sus dientes se clavaron con furia y ansia en el cuello del joven y con sumo placer sorbió la savia de la vida que de nuevo corría por sus gastadas venas.
sábado, 14 de marzo de 2015
LA GRAN VENTAJA DE LOS HOMBRES EN LO DE FOLLAMIGOS
Hoy hablando con un amigo sobre hombres y mujeres me ha confesado que él, que es un hombre medio bueno y decente, ha tenido varias "amigas con derecho a roce" (ese es el término correcto para las mujeres), puesto que no encuentra a una mujer que le valga como novia. Curiosamente, todas habían terminado por querer algo más con mi amigo, cosa que no me explico; pues cuando una mujer accede a serlo se supone que es porque sabe qué significa eso. Me ha extrañado tanta casualidad y le he preguntado qué características elegía él para sus follamigas para que siempre terminaran tan mal. Entre otras, estaba ser relativamente joven (menos de 35 al menos), ser "buena chica", no ser problemática, tener un carácter aceptable y estar físicamente bien. De hecho, más de una vez ha tenido a algunas que no han sido ni mucho menos guapas y una de ella quiso algo más con él; él, que le aprecio pero que es un machista, ha dicho "pues que se cuidara más o que supiera lo que quiere...".
Naturalmente, yo me he enfadado ante semejante brabucada y le he dicho que no fuera cruel puesto que si él fuera tía a lo mejor también caía en ese tipo de juegos... El me ha dicho que ella lo aceptó, que él fue sincero. Y eso es cierto. No obstante... hay algo que todos y todas sabemos, aunque no queramos ver, y es que un follamigo no es lo mismo para un hombre que para una mujer. Y esa diferencia era lo que le daba derecho a insultar a su follamiga....A lo mejor para algunos seré una carca pero lo cierto es una cosa: un/a follamigo no da solo sexo sino, fundamentalmente, cariño y ego a su compañero de deportes. Para un hombre, toda la vida ha estado bien visto eso de irse de picos pardos. Quien hacía eso era un canalla o un rey o un chiquillo que necesita jugar. Para una mujer en cambio supone rebajarse, dependencia emocional, no valer para más...
No tengo ni idea de porque es así, pero así es. Y seguirá siendo todavía para rato...
De ahí que ocurran muchas cosas como esas: ella se encariña y él se siente más...
Y ojo, que no estoy culpando a nadie de nada, pues cuando alguien te propone ser amigos con derecho a .... Y aceptas ahí no hay engaño de ningún tipo.
Aunque como le he dicho a mi amigo, también le podría haber dicho a ella si querían ser "follamiga", en lugar de su "AMIGA con derecho"... entonces seguramente no hubieran aceptado. Ahí mi amigo no ha sabido qué responder.
ENTRE LOBOS
"Entre lobos" es una película extraordinaria, de
la que no dudaría en calificar con un 9, ayer la vi; pero no es de ella de
quien quiero hablar sino de lo que nos narra. Un hombre entre fieras. Un caso
real: la vida de Marcos Rodríguez Pantoja entre los lobos. Desde niño su sino
fue trágico: su madre murió cuando no alcanzaba los siete años de vida, su
padre se casó nuevamente, con una mujer que le maltrataba a él y a su hermano,
como eran más pobres que el ganado que cuidaban, (retrata las miserias de una
Còrdoba de señoríos y siervos); su padre decidió venderlo a su señor que lo
confió a un cabrero huraño y solitario, para que le ayudara con las cabras.
Éste, hombre fuerte y de campo, le enseñó todo lo necesario para sobrevivir en
el bosque repleto de animales como jabalíes y lobos; ya se estaban tomando
afecto... cuando éste señor murió. Y quedó solo a merced de las bestias
salvajes. Con tan solo siete años, este crío tenía que hacer fuego, apañárselas
para comer y protegerse de todos los peligros, innumerables, que pueden acechar
en el bosque, SOLO. Este niño, increíble, no obstante, sobrevivió; en gran
parte gracias a los lobos.
Cuenta el propio Marcos Rodríguez
Pantoja que se acercó a una camada de lobeznos que estaban comiendo para
robarles carne cruda, hasta tal punto llegaba su desesperación; cuando llegó la
madre, le cortó un pedazo de la pieza: y le lamió, en señal de adopción. Si no
fuera por este gesto, lo más probable es que el niño hubiera fallecido de
inanición o hubiera servido de almuerzo a otro lobo. Pero vivió hasta los
diecinueve años, doce años, entre estos animales, como un más de la manada.
Cazaba ciervos, iba descalzo, comía carne cruda... Un auténtico salvaje;
admirable precisamente por eso. ¿Quiénes de los que estamos leyendo este
hubiéramos sido capaces de sobrevivir una sola semana?, ¡qué digo semana! ¡un
día entero! Desde luego yo no levanto la mano. Realmente admirable, ¡un héroe!,
¡un valor y fortaleza de uno entre un millón!
Pero los seres humanos estamos en
todas partes, no dejamos vía libre a la naturaleza: y así fue encontrado, y
llevado a "reeducar". Cuál fue mi disgusto al ver el documental que
filmó el mismo director de la película, Gerardo Olivares, sobre la vida
posterior de este coloso. Sin entrar en detalles, parece ser que fue objeto de
estudio para una tesis y para la antropología, cosa que no me parece mal
siempre que él quisiera; pero nadie se encargó de ofrecerle una educación en
compensación por aquellos años perdidos que eran LOS AÑOS DE ESCOLARIZACIÓN, es
decir: los años en que se forma la mayor parte de la cultura y conocimientos
útiles del ser humano. En lugar de eso se dedicaron a bautizarlo y demás
parafernalias misioneras. Sin formación y perdido en un mundo donde los seres
no dañan para comer, sino por gusto; donde no se valora el simple hecho de
levantarse cada mañana y sobrevivir; acostumbrado a la vida noble, dura y pura
de la naturaleza... Marcos se sentía desubicado. Y fue marginado, llegando a
caer en la mendicidad.
Tuvo la enorme "suerte", si
es que se puede llamar suerte a la caridad de un hombre generoso y a un alto en
el camino en una vida llena de desgracias, de conocer a un señor viudo, que
también se sentía solo, que le "adoptó" durante más de diez años,
(creo que ha fallecido devolviéndole a Marcos su trágico sino). Éste, su amigo,
su confidente, habla en el documental de Marcos (que no es ninguno de los dos),
y apenas dice nada bueno; en una ocasión le llega a llamar "niño",
justificándolo, claro está, por lo mal que lo ha pasado (señal de que él es
hipercomprensivo y especial). También aparece el antropólogo de la tesis que al
igual que el amigo, habla con sumo cariño de él reconociendo lo difícil que fue
su experiencia, con introspección psicológica, concluye que él adaptó el medio
a su imaginación porque necesitaba comunicarse. De tal forma que los lobos no
eran sus "amigos" (si esa palabra se puede denominar así entre hombre
y animal), sino que solo se acercaron a él porque les daba de comer. Y ahora
viene donde me río y me troncho a carcajadas... ¡un niño de siete años
domesticando a los lobos como si fueran caniches! Pero vamos a ver... si eso
fuera tan fácil ¿no lo habrían hecho ya los cazadores, que son adultos? ¿Y qué
alimento puede proporcionar un crío de siete años a un lobo? ¿bellotas...?,
¡jajajaja! A no ser que estos refutados y honorabilísimos científicos crean que
los lobos juegan como cachorritos, supongo que el niño les lanzó un palo y eso
les gustó ¡jaja!
¿Por qué el ser humano cuando no
comprende algo se lo saca de la chistera o lo rechaza tajantemente? Además de
marginado este salvaje tiene mucha imaginación... Pues por supuesto no es una
persona cultivada, no tiene estudios ¿por qué no...? No digo que para mí sea
fácil de creer que los lobos puedan criar a un niño, y por supuesto no me
acercaría a uno de ellos por muy "buenos" que me dijeran que son;
pero la sesuda explicación de estos científicos de un niño que domestica lobos
todavía es peor. No hablan de domesticar, naturalmente, pero si dicen algo similar
a esto "él se imaginó que eran sus amigos porque le salvaban de apuros
cuando los lobos solo se acercaban porque les daba comida", osea lo que
dije antes de las ricas bellotas que repartía el niño, (¡y sí ya sé que los
lobos no comen bellotas!). Además, siendo humano, el niño de siete años hubiera
sobrevivido solo en ese entorno inhóspito, sin ninguna protección, claro
claro... Lo más chistoso es que se refieren al caso como del niño que fue
CRIADO por lobos; "criado", de protección, alimentación, educación...¡jajaja!
La palabra "amistad" se desvirtúa si no es de humano a humano, y si
somos naturalistas a tope: entre conejo y conejo, entre loro y loro, entre
tortuga y tortuga, entre chimpancé y chimpancé, etc; pero tal vez exista un
tipo de "amistad" entre diferentes especies, llámese cómo se llame
eso. ¿O es que acaso un perro llora cuando su amo muere porque está recordando
la comida que no le servía?
Y el caso es... que Marcos
Rodríguez Pantoja, una persona que combatió más allá de las fuerzas humanas
para sobrevivir (no todos los metabolismos lo resistirían), que no enloqueció
ante la soledad ABSOLUTA y al pavor de pertenecer al primer orden de la cadena
alimenticia de los depredadores, ¡con solo siente añitos!; un hombre tan
adaptable como para salir ileso de tal situación, con tanta inteligencia,
determinación y entusiasmo por la vida... Fue marginado, incomprendido,
ridiculizado, simplemente por no ser como los demás; por no hablar fino; por no
tener la misma educación ni valores... Quizás por no darle la suficiente
relevancia a cosas materiales como comer en un plato, vestir, vivir en un
hogar, no darle importancia a una enfermedad grave pero no mortal... Son cosas
que te hacen reflexionar sobre: hasta qué punto estamos inmersos en la
educación y/o cultura que no somos capaces de valorar las capacidades de este
señor diferente. Curiosamente, su adaptación al mundo animal para su
supervivencia; le llevó a no comprender las normas sociales que rigen al
hombre. Curiosamente... su salvación fue su perdición. Tuvo que reeducarse, con
todo el esfuerzo mental que eso supone, y tirar a la basura muchas de las
razones que le ayudaron a vivir, para poder adaptarse al mundo finolis y
sensibloide de los humanos; un mundo que confunde la caza a dentelladas con el
instinto y el aprecio por las cosas sencillas de la vida con falta de
expectativas. Un mundo del que le echaron cuando era pequeño: por dinero, su
propia familia. TENÍA QUE AMAR AL SER HUMANO PARA REEDUCARSE Y ADAPTARSE. Y eso
también fue su perdición; porque un hombre como éste, que ha salido ileso de
tantas situaciones difíciles, que ha tenido que madurar desde tan joven, que fue
tirado al arroyo por su propio padre, humano... No puede amar más el civismo
del hombre que el modo de vida salvaje que le ayudó a sobrevivir. Sería
ilógico. De tal forma que él nunca terminará de adaptarse, sus valores y
dignidad no se permiten; porque los primeros en tratarle como a una familia,
desinteresadamente: FUERON LOS LOBOS. De ahí que ahora este hombre, de más de
sesenta años, nos diga que la única vez que se ha sentido plenamente integrado,
adaptado y aceptado en su vida, fue junto a los lobos. En vez de recordar
aquellos años como una pesadilla aterradora, ¡reconoce con orgullo que él
entonces era feliz!
Y lo que tiene que haber sufrido
una persona para llegar a esta conclusión en la última etapa de su vida...
DEMONIA BLANCA
"Vamos
demonia, te estoy esperando...", cierra los ojos mientras espera su
efecto. Impaciente, sale de casa pegando un portazo. Esta noche no se ha
llevado la guitarra y los efectos de la coca no tardarán en aparecer, necesita
tener su momento euforia cuanto antes, antes de que le de el bajón. Va al bar
de su amigo "¡ey!, ¿qué hay por aquí?", "poca gente pero hay que
hacer caja", sonríe asintiendo con la cabeza y observa el panorama, un
grupo de jovencitos y dos maduritas que le escrutan desde la mesa, "demasiado
feas, ¿no?", dice el amigo desde la barra, él sonríe y las sonríe
"una cosa es que no me gusten y otra no gustar", se dice para sí; y
recuerda a su guapísima última conquista "tan poquita cosa y tan puñetera
jaja", le ha cogido algo de aprecio, ¡el puto término medio!; ¡no se lo
podía permitir! Siempre había sido del todo o nada, era su forma de vida
"¿verdad que sí demonia...?"; y así conoció a su eterna amante: la
cocaína. Siempre había sido así, desde pequeño, con el monopatín o se tiraba
desde la pendiente más alta o ponía baches para hacer caer a los demás,
"un vividor canalla orgulloso de serlo jaja. ¿Realmente merezco conocer la
vejez?" No obstante, de viejo también se vive, y eso de por sí ya es
intenso: "pero no con ella". Y de sus intimidantes ojos verdes
brotaron dos lágrima liberadora; las "viejas" le miraron con más
interés, pero sabe que aquellas mujeres no le excitarían ni drogado y regresa a
casa ¿Qué hará para aprovechar la "inspiración"?; necesita, ¡quiere!,
sacarle todo el jugo a "su amante", se lo debe: ella ha arruinado
demasiados momentos de su vida. "Ramera hija de la gran puta...".
Y entonces...
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