
El manantial es el nacimiento; algo que está empezando y que no sabemos dónde terminará. A veces en esta vida hay que dejarse llevar por el manantial COMPLETAMENTE. Es más, deberíamos de renacer siempre; más eso no es posible debido a que desencadenarse de todas las imposiciones sociales es dificilísimo, y más si éstas nos han llevado a estancarnos y nos sentimos frustrados y desorientados.
Pero renacer no significa ignorar lo aprendido, sino volver a sentirlo desde un punto de vista más "inocente". Donde caben otras formas para experimentar una misma cosa ya manida o por descubrir...
Ser manantial es aprender a escuchar tus sensaciones y tus sentimientos por encima de tus creencias. Pues las creencias, que no ideas, (gran distinción hizo Ortega),
tienen su parte social y convencional que, en ocasiones, nos bloquea y confunde de nuestras verdaderas ideas.
Lo primero para DESCUBRIR, para renovarse, es tener un conocimiento exahustivo de qué sentimos y qué percibimos. Hay grandes taras en personalidades disociativas a causa de problemas sentimentales, de traumas de infancia... todos ellos provocados por heridas sentimentales que impiden a la persona desarrollarse correctamente, digo mal (qué palabra tan triste la de "correctamente"): a descubrir su verdadero potencial.
Así pues, sentir, percibir todo lo que nos llegue, sin creencias, no es tan sencillo. Más bien diría que es bien complicado...
Yo he empezado hace poco, me cuesta bastante. Pero me está dejando algunos descubrimientos que me saturan y sorprenden al mismo tiempo. Como cómo puedo disfrutar de algunas canciones, del baño en mi piscina, de mi propia soledad y de la lectura detenida de un libro... Parecen cosas muy sencillas; pues yo reconozco que a veces no las tenía tan en cuenta, no les daba la suficiente importancia: y no las disfrutaba tanto.
Es un inicio, y como todo principio da miedo. Pero ese punto de partida merece la pena, qué es la vida sino un camino sin destino fijo... Es cuando tenemos claro el destino del camino cuando deja de tener interés.
Como dijo Gandhi: "la felicidad no es una estación de llegada sino una manera de viajar".
Aunque eso de la felicidad yo no sé muy bien qué es... no creo mucho en ella y mucho menos en hacerla objetivo para sentirnos pletóricos.